SILENCE BLEU
EL HORIZONTE COMO PROTAGONISTA
En lo alto de una de las icónicas torres de Benidorm, la mirada se pierde en el Mediterráneo. Pero también se vuelve hacia la montaña, el arbolado y el perfil urbano de la ciudad. Este vértice de miradas es el punto de partida de Silencio Azul, un proyecto residencial donde la madera, la luz y el paisaje se funden en una experiencia única. Firmado por el estudio Interproyectos —con Alejandro y Mónica al frente— y materializado por Logos, este apartamento de vacaciones de alto nivel nace con un deseo claro: que cada rincón sea una ventana al exterior.
“Lo más importante era tener un espacio principal desde el cual se pudiesen ver todas las diferentes vistas que permite el apartamento. Las vistas al mar, por supuesto, pero también el lado opuesto, el norte, con el arbolado y la montaña, y la propia ciudad de Benidorm.”
Alejandro, arquitecto de Interproyectos, resume así el hilo conductor del proyecto. La cocina, lejos de esconderse, se integra en el salón con una estrategia precisa: debe ser práctica para unos clientes a los que les gusta cocinar, pero lo más discreta posible para no competir con el paisaje. El resultado es un espacio diáfano y sereno, donde el orden visual amplifica la sensación de amplitud.
Tres maderas, una misma voz
“Las maderas se toman como elemento principal para darle ese aspecto cálido. Elegimos diferentes calidades según los espacios para diferenciarlos.”
“Desde el principio, la elección del ébano como elemento singular fue el principal objetivo. Formaría parte de los muebles bajos de la cocina, como si de un aparador se tratase. El contraste de sus betas hacen un giño resto de muebles y panelados en nogal naranja y roble grafito.”

El espejo que mira al mar

Uno de los momentos más sorprendentes del proyecto ocurre donde menos se espera: en el baño y el dormitorio. Allí, un espejo espía permite que, durante el día, las vistas al mar se cuelen en estas estancias privadas. Pero la magia no acaba ahí.

Mónica explica con entusiasmo este detalle de alta complejidad técnica. El espejo vertical del dormitorio, además, cumple la función de cuerpo entero en la entrada de la vivienda. Para lograrlo, fue necesario coordinar oficios y dejar holguras precisas que permitieran la instalación posterior de los cristales. Y como el efecto espejo desaparece por la noche, se incorporó un foscurit en el dormitorio y un store para recuperar la intimidad.
Este tipo de soluciones demuestra que Silencio Azul no solo mira al mar, sino que lo integra en cada gesto cotidiano.

La precisión como firma
La continuidad entre los muebles y los revestimientos arquitectónicos es lo que hace que los espacios se fundan unos con otros. Puertas correderas que desaparecen, paneles de madera que abrazan paredes enteras… Nada queda al azar.
“Para ello hemos medido y medido mil veces cada unión, techo y suelo, para evitar errores en el montaje. Un trabajo fundamental de coordinación entre la fábrica y el estudio.”
Mónica subraya la labor casi artesanal de medición y ajuste que ha hecho posible esta homogeneidad.
El fabricante Logos se convierte así en un aliado indispensable para trasladar al plano real las intenciones del estudio.
En la cocina abierta, la isla de ébano convive con los muebles de nogal naranja y un elemento inesperado: una chimenea en laca blanca. El único punto blanco de la vivienda, diseñado a medida para que el calor no dañe la televisión integrada.

“Queríamos romper con otro material, que contrastara con el hogar en forja negra y se fundiera con las paredes blancas no paneladas”, añade Mónica.

La experiencia del silencio
Entrar en Silencio Azul es respirar una calma que pocas veces se encuentra. Los arquitectos lo resumen así:

El nombre del proyecto no es casual. Silencio Azul alude a esa quietud que regala el horizonte marino cuando se contempla desde la altura, pero también a la serenidad interior que proporciona una arquitectura pensada hasta el último milímetro. Una colaboración ejemplar entre Interproyectos y Logos, donde la madera, la luz y el oficio bien entendido se dan la mano para crear algo más que una casa de vacaciones: un refugio para los sentidos.

“Buscábamos un espacio amplio y elegante, luminoso, pero controlando los reflejos en los materiales para tener una sensación agradable en la estancia.”














