
Dicen que el mediterráneo llena de vida y tranquilidad a quien lo prueba. Pero para Lluis es mucho más, perfumista de profesión, el mar es para él una infinidad de aromas y texturas, mil sensaciones que contagian cada parte de su vida y se trasladan, inevitablemente, al lugar que comparte con aquellas personas que más le importan.
Un apasionado del mar necesita un lugar tranquilo junto a él, un espacio con el equilibrio de lo puro, que transmita todas las sensaciones de un mediterráneo sereno. Cerca del mar las cosas se ven con otra perspectiva y se intenta captar el olor de las olas, como si el agua del mar fuera a mojarnos los pies en la cocina en cualquier momento… Un lugar donde poder disfrutar del paisaje, descalzo, solo o acompañado, con espacio para una familia y que transmita el sosiego y la buena relación entre ellos, el gusto por lo mediterráneo y las ganas de compartir.
No podía haber sido de otra manera… una cocina color blanco puro, con un espacio totalmente despejado, reforzado por la luz de la laca satinada blanca de todo el mobiliario. El espacio se abre al entorno con dos islas como zonas de trabajo, que se separan totalmente de la zona de fuegos, suspendida en el aire. La encimera que une ambas islas, aporta esa sensación de volatilidad y ergonomía, a la vez que facilita la limpieza. Todo el conjunto se rodea de una gran cantidad de armarios tanto en las columnas como en las islas y se ha optado por prescindir de los tiradores, utilizándose tanto el sistema de apertura eléctrica como en clip. Esta combinación aporta al conjunto calma y equilibrio y consigue una cocina discreta, elegante y pura… como él.