Jon llegó a la arquitectura de manera vocacional. Sin embargo, sabe que nada se consigue sin esfuerzo y constancia. Supo que aquellas ruinas serían su casa en el mismo momento en que las vio. A partir de entonces construyó sólo sobre sus ideas y sacó adelante un proyecto de vivienda personal con tiempo y dedicación. Mientras, pasaban las horas, los días, los años....
Al desarrollar el proyecto de su propia casa, Jon buscaba la integración con el entorno y también con su forma de ser, vivir, pensar… Por eso, quería una cocina que hablara de él sin decir mucho, que mantuviera en secreto una forma de ser reservada, casi misteriosa. Necesitaba un lugar de formas geométricas que no encerrara la cocina en un solo espacio, sino que se compartiera con el resto de la casa para poder cenar, comer, desayunar e, incluso, trabajar en ella. Apasionado por la mínima expresión y el buen gusto, buscó una cocina sin complicaciones.
La sobriedad y elegancia de Jon fueron el punto de partida a la hora de encontrar soluciones al proyecto de interiorismo. Para la cocina se eligió un modelo Aqua y se ocultaron todos los electrodomésticos en columnas, dejando a la vista, únicamente, la zona de fuegos, la de aguas y unas zonas de trabajo espaciosas. El color, en laca texturada gris plomo, muy acorde con el entorno y la personalidad del propietario, combina perfectamente con una encimera fenólica de material compacto resistente a multitud de usos que permite, además, integrar de manera enrasada la vitrocerámica y el fregadero. La encimera suspendida aporta sensación de amplitud a la vez que facilita la limpieza.