
No hay nada como los comienzos.
Por eso, cada día debe vivirse como si fuera el primero, como si fuera el último… Pero se necesita un entorno adecuado para iniciar un proyecto común. Amalia y Eric han dado el paso de compartir su vida y, para ello, quieren el marco perfecto.
A la hora de decidirse por un proyecto para su primera vivienda, Amalia y Eric querían una casa que reflejara la alegría e ilusión de los comienzos. Debía tener un toque original y divertido y ser reflejo de su personalidad y edad. Buscaban un lugar sin muchos lujos pero diferente y acogedor, con una zona en la que pudieran comer de forma informal pero también disfrutar de reuniones con amigos y familia. Un reflejo de la vida de una joven pareja sin hijos.
Apostaron por una preciosa cocina en L del modelo Glass con una barra que aportara ese toque informal e intimista, una cocina donde poder compartir desayunos, cenas, cafés o simplemente charlar mientras uno de los dos cocina. Amalia y Eric combinaron muebles colgantes y las columnas en laca brillo gris perla con muebles bajos en gris Amberes. Para darle al conjunto un toque desenfadado de color, se decantaron por un amarillo intenso en barra, encimera y entrepaño. Los electrodomésticos se ocultaron en unos armarios con discretos tiradores, resultando una cocina limpia y espaciosa. Además, se colocó un original sistema de almacenaje de cuadros de cristal en varios colores que, separado de la zona de trabajo, amplía el espacio de la cocina.